Cuerpo y Deseo: instrumentos a afinar.

“Ello funciona en todas partes, bien sin parar, bien discontinuo. Ello respira, ello se calienta, ello come. Ello caga, ello besa. Qué error haber dicho el ello. En todas partes máquinas, y no metafóricamente: máquinas de máquinas, con sus acoplamientos, sus conexiones. Una máquina-órgano empalma con una máquina-fuente: una de ellas emite un flujo que la otra corta. El seno es una máquina que produce leche, y la boca, una máquina acoplada a aquélla. La boca del anoréxico vacila entre una máquina de comer, una máquina anal, una máquina de hablar, una máquina de respirar (crisis de asma).”

Deleuze y Guattari. “El Antiedipo”

 

Tengo la impresión de que debajo de toda biografía (de toda historia que nos contamos) siempre terminamos llegando a una misma historia, la de nuestro cuerpo y nuestro deseo.

Ya sea para prohibirlo, temerlo, restarle energía nuestras sociedades han articulado diferentes modos de construirse tomando este asunto muy en serio, ya que la articulación social en sí misma está basada sobre la tensión que este binomio genera con respecto al vivir en sociedad, y a la cultura.

En relación a este asunto de la corporalidad creo que existe ya un punto de partida conceptual que nos interrumpe, que es la concepción cartesiana del cuerpo separado del alma humana, una tradición que nos remonta a la cosmovisión tanto de Platón, como posteriormente de San Agustín.

En este sentido que la tradición oriental ha integrado el cuerpo históricamente dentro de su cosmovisión de la vida , en su concepción de lo espiritual, en sus prácticas médicas ancestrales…

Es por esto que cuando pienso sobre la psicosomática hay algo que se me queda fuera … y es que, acaso no todo lo psico está relacionado de una forma o de otra con el cuerpo?  Y no ya solo en el plano de lo patológico, sino de la vida cotidiana… es con o través del cuerpo gracias al cual podemos experimentarnos; de hecho nuestra corporalidad es nuestra manera primordial de estar en el mundo, de sentirnos parte del mismo…

Y por otro lado, si esto es así, es lógico cuestionarse si no todo lo físico está mediatizado por lo psicológico… no tanto desde una perspectiva mecanicista, como si detrás de toda patología física solo hubiera una causa psicológica, sino más bien desde una perspectiva de campo, mediante la cual ambas funciones (la psique y el soma) formaran parte de un campo experiencial donde la patología vendría a explicarse dentro de ese mismo campo fenomenológico.

Un cuerpo se define por los afectos de los que es capaz y por todo lo que puede afectarle.

En ese sentido es muy interesante la explicación que dibuja Spinoza en el libro III de la Ética demostrada según el orden geométrico :

“Por afectos entiendo a las afecciones del cuerpo, por las cuales aumenta o disminuye, es favorecida o perjudicada, la potencia de obrar de ese mismo cuerpo…”

En este sentido, Deleuze aclara la distinción entre afección y afecto. La afección indica la presencia de un cuerpo que afecta a otro y el afecto señala la variación de un estado a otro –hay una afirmación por parte del afecto sobre una mayor o menor realidad que antes.

Así también, el filósofo francés señala que existe una diferencia de naturaleza entre afecciones-imágenes y afectos-sentimientos. La potencia de obrar aumenta o disminuye en un cuerpo por los modos en los que es afectado.

Me interesa de esta mirada este concepto de ser afectado, porque incluye esta parte en la que el mundo, el entorno próximo afecta a un nivel corporal… Me surge la pregunta sobre cómo es el cuerpo en este momento social, como vivimos nuestra corporalidad en este momento neoliberal?

Según la reflexión de ambos autores, el deseo aparece cuando nuestra inclinación a permanecer en el ser es consciente de sí, se abre, es afectada por el entorno y surge de ese modo una “figura”, el deseo.

El deseo desde la apertura, como un modo de encarnar nuestra apertura al mundo.

Para que exista deseo tiene que haber cuerpo, y consciencia de ambos.

Desde una perspectiva gestáltica es la Función Ello la que nos permitiría poder ser consciente de ambos, la que nos posibilita experimentarnos como cuerpos deseantes, afectados por el mundo y la Función Yo aquella que puede orientar ese deseo hacia su realización.

En ese sentido una excitación psicológica que vuelve a lo corporal sin consciencia, es demasiado fuerte para volver al cuerpo, y entonces le hace daño.
Es entonces cuando se convierte en un síntoma que grita para pasar a lo psicológico.
De alguna forma el síntoma permitiría así volver a dar un sentido psicológico a esa excitación. Sería una oportunidad que ofrece nuestra corporalidad para convertir la excitación, el deseo…  en una emoción que podamos sostener y manejar.

La clave en este sentido es poder disponer de un cuerpo bien “afinado”, como si de un instrumento musical se tratase.

El cuerpo va afinándose en función de los diversos contactos que haya ido componiendo a lo largo de los diferentes campos en que se haya movido a lo largo de su vida.

De este modo se va tejiendo un determinado estilo de contacto coherente con el entorno los 12 primeros años de vida. La adaptación creativa a un entorno en un campo rígido, se va a convertir en un hábito, que se rigidifica en el cuerpo, en lo psicológico. El cerebro lo entiende como un hábito.

Es por ello que tanto si somos un cuerpo tanto hipotónico (sin tensión, sin apenas excitación, deprimido) o hipertónico (con excesiva tensión, demasiada excitación, ansioso) no existe posibilidad de afinarse. Esto es, no existe posibilidad de adaptarse creativamente al entorno y por tanto sostener  el propio deseo en un campo determinado.

Para tener rabia hay que tener cuerpo. Tiene que poder sostenerse.
Por eso es clave poder atender y  trabajar con el cuerpo para encontrar el tono adecuado para poder vibrar, para ser instrumentos afinados que creen una bonita música.

Un comentario sobre “Cuerpo y Deseo: instrumentos a afinar.

  1. muy interesante este punto de vista.”La adaptación creativa a un entorno en un campo rígido, se va a convertir en un hábito, que se rigidifica en el cuerpo, en lo psicológico. El cerebro lo entiende como un hábito.” ¿Es posible una adaptación sana en un entorno como el actual?. ¿La adaptación a un entorno agresivo, es una opción o una imposibilidad de cambio?. Para larga discusión.
    Un abrazo

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