METAPSICOLOGIA.

Leyendo unos textos sobre Freud, me ha llamado la atención el concepto de Metapsicologia que maneja, según el cual aísla los elementos teóricos centrales de la teoría psicoanalítica para distinguirlos de las definiciones de la psiquiatría clásica de la época, de forma que, a través de su concepción de la causalidad psíquica basada en el inconsciente, define lo “metapsicologico” como una manera precisa de ver un proceso, mecanismo o fenómeno psíquico.

Un siglo después, este termino, ya desprovisto de sus rasgos psicoanalíticos, es el que se ha impuesto para designar las reflexiones epistemologicas sobre la psicología.

Al leer el término, de repente me he dado cuenta de que en mediante este concepto (que me presta el bueno de Sigmund) había nombrado una inquietud que me anda rondando en estos tiempos, con respecto a los modos en que estamos construyendo Psicología (o saber psicologico) como un marco de comprensión y comunicación entre personas.

Me parece de especial importancia en esta nuestra disciplina estudiar en detalle cual es el marco de referencia en que nos movemos, ya que seguramente mucho más que en otras disciplinas del saber humano, el esquema de referencia que utilizamos en nuestra vida cotidiana nos aporta un marco de posibilidades delimitado en que entendernos.

Una sociedad que dice de si misma “Tengo estrés”, “Estoy enganchado a la videoconsola”, “Tengo un hijo hiperactivo” o “Tengo baja autoestima” esta manejando un vocabulario psicológico que nos conecta con el sustrato antropológico/cultural que compartimos y que por tanto nos conforma.

De hecho, podemos decir que generamos una psicología que a su vez nos transforma.

Hacer metapsicologia pues, sería una manera de ser mas conscientes de aquellos mecanismos socioculturales que van conformando nuestra forma de entendernos como personas.

En otros rincones de este blog ya hemos hablado de como una sociedad basada en el consumo conforma una cosmovision individualista sobre la persona desconectada del entorno, aislada, sobre un deseo permanentemente insatisfecho.

Me ronda un ejemplo en la cabeza desde que he empezado este post sobre la autoestima, que me parece un buen ejemplo. Y en concreto sobre el concepto de “nivel de autoestima” que se emplea en no pocos espacios, y su correspondiente terapéutica: “subir el nivel de autoestima”. El modo en que miramos un fenómeno psicológico complejo es reducido en términos cuantificables, escalables… sin tener en cuenta que la percepción y la valoración consiguientes tienen una génesis eminentemente social y por tanto tienen en su desarrollo y terapéutica características sociales.

Haciendo pues, metalenguaje de la metapsicologia, de alguna forma nombrar asi lo que nos pasa resta de implicación al emisor del mensaje, al que percibe, desconectándole así del necesario espacio interpersonal que la persona necesita para aprehender otra visión de si misma.

Lo mismo sucede al nombrar la psicopatología como si de enfermedades biológicas se tratase, o al mezclar conceptos como abuso y adiccion… O más grave aún sobre esta nueva moda de hablar de “personas tóxicas” o “emociones negativas” que podemos ver en televisión o leer en la prensa.

Quizá sea este un buen momento para generar auténticos metapsicoterapeutas que puedan ir curando contenidos, al igual que sucede con internet, para poder emplear una psicología realmente liberadora, que nos posibilite maneras de nombrarnos mas allá de etiquetas o simplificaciones limitantes.

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