Umwelt, magia y Jean Paul Sartre.

Recientemente pasó por mis manos un libro de Jean Paul Sartre titulado “Bosquejo de una teoría de las emociones”.

En el, dicho autor dibujaba un análisis fenomenologico del mundo emocional desde un punto de vista situacional que me pareció muy sugerente, porque parte del pensamiento sartriano influye sobre la mirada sobre la psicologia que dibujan en los 50 el matrimonio Perls y Goodman. Me daba la impresión al leer el ensayo de estar haciendo “arqueología gestaltica”. Como de acudir a las fuentes filosóficas de nuestro quehacer psicoterapéutico.

He tomado alguna notas que me suscitaron preguntas y, tras darles un poco de orden y enlazarlas con otras, reproduzco en este post.

Dentro de un esbozo rápido a la aproximación fenomenologica Sartre cuestiona la lógica psicoanalista de presentar a la vez un lazo de causalidad y comprensión entre los fenómenos que estudia. Según el, estos dos tipos de comprensión son incompatibles. 

Es desde esta constatación desde la cual el autor establece que es desde la fenomenología desde la cual puede llegar a entender la naturaleza de las emociones, dado que es la conciencia la que se hace a sí misma conciencia emocionada con vistas a las necesidades de una significación interna.

No sólo no somos conscientes de esa finalidad sino que también rechazamos la emoción con todas nuestras fuerzas y nos invade a pesar nuestro. Luchamos en cuánto espontaneidad consciente contra ella: tratamos de dominar nuestro miedo, calmar nuestra ira…

La consciencia de la emoción no es reflexiva, como una estructura de la conciencia, sino que es consciencia del mundo. Establece una conexión con el mundo, por lo que no puede ser considerada como estructura afectiva de la conciencia: tengo miedo DE algo…

El sujeto emocionado y el objeto emocionante se funden en una síntesis indisoluble. En la experiencia dar la emoción se vive el lazo que nos une con el mundo, se genera de alguna manera un lugar en el mundo. Emocionarse es un modo de aprehender el mundo. 

Puede ocurrir que una persona no tome consciencia de la emoción: No es necesario que entre la acción que fracasa y la ira el sujeto vuelva sobre sí mismo, que sea consciente y se responsabilice de ella. Pero que se produzca una conducta irreflexiva no implica que sea inconsciente. Es consciente de sí misma, ya que se despliega.

Sartre hace mención en un momento al concepto de umwelt, concepto que hace referencia al mundo que nos rodea. Nos da la pista sobre la situación en que se despliega esta emoción. Haría referencia al mundo tal y como los percibimos.

La emoción es una transformación del mundo. En la emoción el cuerpo, dirigido por la conciencia, transforma sus relaciones con el mundo para que este cambie sus cualidades.

Lo hacemos de un modo mágico. 

Imaginemos que nos encontramos en mitad de una selva. Vamos avanzando lentamente y de pronto nos aparece un leon. Y de nos desmayamos. Una muy fuerte emoción de terror hace que nos “desconectemos”: Suprimiríamos el objeto de conciencia suprimiendo la conciencia misma. Como una interrupción en el campo. Como una huida que niegue el objeto.

El umwelt se transforma en la emoción. Y así la tristeza pasiva convierte el mundo en mortecino para no recibir sus exigencias. 

La tristeza activa supone un abandono de la propia responsabilidad.

La alegría/emoción supone una cierta impaciencia, hacer nuestro algo que no esta. Es como anticiparse a su posesión.

Hay una frase en el libro que me gusta mucho:  Las emociones vienen a construir  un mundo mágico usando nuestros cuerpos como conjuro.

Y es que la emoción es padecida. No puede ser estudiada por sí misma, ya que conforma una forma sintética total entre el cuerpo y el mundo. 

Sartre entiende el cuerpo entendido en su doble acepción de objeto del mundo y por otra, como lo  vivido inmediatamente por la conciencia.  Una conciencia vive en el mismo mundo que acaba de crear.

El origen de la emoción es una degradación espontánea y vivida de la conciencia frente al mundo.

La conciencia solo se conoce sobre el mundo.

La conciencia se conmueve sobre la emoción, la intensifica, manteniendo una relación mágica con las cosas.

La emoción es un modo de existencia de la conciencia, una de las formas en que comprende su “ser-en-el-mundo”

Tiene un sentido, pues, significa algo para la propia vida, ya que de hecho nos abre al mundo, nos permite encontrar un hueco, dar un sentido a la experiencia.

Escribo todo esto, y pienso sobre la multitud de miradas y escritos sobre las emociones en  diferentes ámbitos (la empresa, la escuela…) y en todas ellas, al menos a mi, me falta esta visión situacional, esta descripción de la experiencia como un modo de estar en el mundo, no tanto como  algo que vivimos de manera individual o desde una mirada moralista (en la que hay emociones “negativas” con la connotación que arrastra este nombre) o desde un punto de vista estratégico (para aumentar el consumo o la productividad…)

Me doy cuenta de como este proceso de arqueología me lleva a descubrir la necesidad de un marco filosófico/ antropológico  que aporte una clave de interpretación para el trabajo. Si no creo que trabajamos o nos entendemos sin una base sólida. Como sí no acabáramos de entendernos. Creo que nos va la vida en ello. 

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