Un GPS para el trabajo gestaltico con adolescencias (2)

4. Itinerario erróneo: en la siguiente rotonda cambie de dirección.

En este sentido, es importante atender a como es el contacto con el o la adolescente, tratando de trazar un mapeo sobre cual ha podido ser el proceso evolutivo que ha vivido dentro de su contexto familiar y como ha podido ir ajustandose al mismo, para poder contrastar ambas experiencias por parte del terapeuta, y de ese modo entender como acompañar el proceso madurativo que ese “self emergente” (en palabras de McConville) necesita para poder ser expresado.

Pero, que pasa en el momento adolescente cuando durante la infancia se han producido daños, donde ha habido ajustes en contextos hostiles que han provocado ajustes poco adaptativos al momento actual?

Según cómo haya sido la experiencia de apego de la persona en la infancia, la relación terapéutica se desplegará de un modo o otro.

Toda la investigación en torno al apego concluye que las primeras experiencias de apego vividas en los primeros años de vida van a ser un buen predictor del modo en que la persona va a vivir sus vínculos.
Este modo de “actualizar” su estar en el aquí y ahora de la situación tiene que ver con esas primeras experiencias de apego que nos habla de como la persona esta funcionando en función ello (que siente, desea conmigo aquí y ahora).

En no pocas ocasiones el encuentro en terapia puede ser vivido desde la angustia: la situación de sentarse en en frente a un terapeuta tiene de hecho mucha relación con los experimentos de Ainsworth, donde el “extraño” que aparece sustituyendo la figura de la madre es en este caso la del terapeuta…

Es por otro lado, importante atender al hecho de que el self adolescente se desarraiga y la frontera de contacto del self y los otros (especialmente de si mismo y de los padres) se vuelve más congestionada donde las interacciones que hasta entonces habían sido familiares, rutinarias se vuelven más problemáticas.Es en ese trabajo de desarraigo donde el self adolescente enfrenta de nuevo una situación ansiogena al enfrentarse a la tarea de diferenciarse del campo familiar y cuando la frontera contacto comienza a requerir nuevos reajustes y se pone en juego las capacidades de ajuste al entorno de su self infantil. De hecho, cuando surge este self adolescente no siempre es incuestionablemente aceptado y éste proceso es vivido por las familias con cierto grado de irritación y enfrentamiento, y la frontera de contacto entre el self adolescente y los padres comienza a teñirse de sufrimiento.

Es por esto que en no pocas ocasiones, resulta complicado el acercamiento a un adolescente que se siente dañado, ya que puede vivir el acercamiento de un adulto como una intromisión, rechazándolo.
En el caso en que el adolescente haga contacto con el entorno de modo hiperadaptado, evitativo es muy probable que retroflecte su emoción en el contacto, mostrando dificultades de salir al entorno y tomar del mismo lo que necesite… Sería algo así como desarrollar un modo de contacto donde retrayendose de un contexto hostil pueda protegerse.

Si por otro lado, y fruto del modo de relación vivida con respecto a sus progenitores, el adolescente desarrolla un modo de contacto ambivalente, es muy probable que el adolescente necesite acercarse y alejarse del terapeuta, probar si puede ofrecerle un ground seguro, provocándole, enfadándose con el…todo ello con el sentido de probar si ese suelo que tiene de lente para pisar puede sostenerle.

Jugando con la metáfora del GPS, las conclusiones de las investigaciones sobre el apego nos aportan pistas clave para orientarnos en lo que esta pasando.

El estilo relacional de apego nos habla de la historia de la relación entre la pareja parental y el hijo o hija, y guarda relación mucho que ver con el estilo de contacto de dicha pareja.

De hecho, es en el contexto de una relación de pareja donde se aprecia claramente el mapa de apego que uno pone en marcha en su vida: estilo de apego seguro, inseguro,…

Esta mezcla de vivencias esta presente en la relación del adolescente con su familia.

Como citaba anteriormente, la clave es la creación de un contexto de ayuda en la relación, de SEGURIDAD, donde co/construyamos una base de apego seguro que sostenga la relación.

La clave es que el o la terapeuta se sienta seguro, apoyado, de modo que pueda facilitar un sistema seguro y estable.

Para todo este proceso necesitamos conectar emocionamente, es preciso trabajar el CONTACTO y la consiguiente creencia (puede haber proceso terapéutico sin una auténtica FE en el proceso?) en que puede haber un cambio… en que como terapeutas que intervenimos con adolescencias vulnerables, CREER ES CREAR…

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