HACIA UNA ÉTICA DEL ACOMPAÑAMIENTO (I)

Hace prácticamente un año que pusimos en marcha un proceso de de formación y supervisión con los equipos de trabajo del Consorcio Hemen.ACOMPA~1
Fruto de este camino han ido surgiendo diferentes iniciativas de apoyo a la labor comunitaria de esta red, en las que hemos ido aportando nuestra “mirada psicosocial” al trabajo con las personas que participan en los procesos de inclusión desplegados por Hemen, realizando acompañamientos terapeúticos con jóvenes migrantes no acompañados, así como con los diferentes equipos educativos.
En febrero de 2012 arrancamos con una iniciativa innovadora, co-crear un espacio de supervisión y contraste entre profesionales de las diferentes entidades de Hemen con el objetivo de abordar casos concretos, contrastar prácticas, reflexionar sobre el trabajo.
Hoy en día participamos 11 personas de Izangai, Fundación Ellacuria, Fundación Harribide, Fundación Adsis, CEAR-Euskadi y de ERAIN.
Ha sido y es este grupo un espacio conjunto donde compartir y generar conocimiento en torno a la intervención social, al acompañamiento de personas migrantes en situación de exclusión social, al modo de entender y contrastar las claves desde las cuales trabajamos las diferentes entidades, donde compartir las preocupaciones y preguntas, así como un territorio donde explorar nuevas posibilidades creativas como educadores y como entidades de intervención social.
A modo de experimento de generación de saber co-construido compartimos aquí algunas de las reflexiones surgidas al calor de este proceso de grupo y que compartimos con la comunidad a través de estas líneas.
Más alla de las Buenas Prácticas.
Desde una definición de ética como una disciplina filosófica que se encarga del estudio de del buen vivir, entendemos la necesidad de una ética del acompañamiento como una redefinición de la tarea del acompañamiento desde una concepción ética dialogal: desde una reflexión compartida sobre el DEBER SER del acompañamiento, y en especial del acompañamiento de personas en riesgo o situación de exclusión social
Hacia una ética del acompañamiento
1. En nuestros orígenes como Tercer Sector, fueron grupos de personas en el seno de diferentes comunidades las que se agruparon en busca de un bien común en oposición al status quo del sistema. Tomando conciencia de sí mismo como movimiento fueron redes de personas las que tejieron los primeros grupos solidarios… En un escenario donde no existían recursos económicos (subvenciones, RGIs…) fue la red, fueron las personas las que se organizaron.
Quizá sea éste un momento en que volver a mirar nuestra historia, nuestros orígenes para retomar este espíritu solidario que impulsó las primeras “redes de acompañantes”. Quizá sea buen momento éste para sacudirnos ciertos clientelismos y “gestionismos” y de recuperar la magia de ciertas viejas palabras…

2. El acompañamiento supone tanta horizontalidad como sea posible, reconociendo nuestros propios límites y los que el otro presenta. Es decir, en una relación acompañante, en la medida que ocupamos posiciones verticales: esto es, directoras, paternalistas, privamos a la persona acompañada de generar los recursos propios necesarios para afrontar su vida. Hay momentos en que una complementariedad es necesaria, pero esta debería desaparecer en el momento en que empecemos a hacer cosas que la otra persona podria hacer por sí misma… de lo contrario corremos el reisgo de fomentar posiciones dependientes, que no despierten procesos de autonomía.

3. Para despertar este tipo de procesos (que identifican el tipo de acompañamiento que `proponemos) se hace necesario reconocer nuestros propios límites y los que la otra persona presenta. Resumiéndolo en una frase “No puedo darte lo que no tengo, si te doy algo es para que crezcas y no para que dependas de mí o estés en deuda conmigo, quiero ayudarte entendiendo que hacerlo no es darte lo que quieres si no lo que necesitas. No puedo hacerlo si no se lo de lo que careces, para eso tengo que escucharte y no puedo escucharte si no me escucho yo, porque no puedo darte lo que no tengo.”
Continuará….

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